En el primer capítulo de "el tipo", dividido en tres partes, los personajes arman una suerte de trilogía, haciendo foco sobre una misma historia que los tiene como protagonistas.
PARTE I
Cuando
tengo una changa a la mañana, no me zarpo en alcohol; como dije antes, sólo una
ginebrita como desayuno. Y, hablando de changas, la del fin de semana no me la
olvido tan rápido. Me llamó un ricachón que tiene un caserón en una
estancia, cerca del lago Los Molinos. No
sé quién carajo le había pasado mi número; le habían dicho que yo era de los
pocos que sabían trabajar el estucado, lo cual es cierto. Era un laburo de dos
días, poniéndole ganas. El domingo lo terminé, y después de cobrar me fui a
tomar unas birras al único boliche del pueblo. Tuve la suerte de ver un par de
lindos culos entre tantas caras de borrachos serranos.
Me
estaba yendo y, en eso, veo la cara del gringo ricachón que me hace un guiño
para hacer una partida de pool.
-
Ya
me iba patrón.
-
Si
me ganás un partido te doy el doble de lo que te pagué esta tarde
-
Si
insiste…
Bueno,
dos luquitas por jugar un rato con un gil de éstos no se las rechaza así como
así, pensé.
Comenzamos a jugar y, como se me hizo el desafiante, me dieron ganas de
divertirme un rato con él, no tantas como las que tuve para divertirme
con su hijita, si supiera.
Lo dejé ganar fácil el primer
partido; él no sabía con qué nivel de jugador se estaba enfrentando, así que
necesitaba darle confianza. Después de una gastada, me ofreció revancha y le
dejé ganar de nuevo, pero ajustadísimo.
-
Menos
mal que yo no aposté nada a mi favor ¿no?
-
Usted
es muy bueno jefe
-
No,
tuve suerte nomás. Estuvo muy peleado y estuviste cerca, así que te voy a dar
una partida más. Pero ésta vez, si no ganás, pagás mi whisky.
-
Como
no patrón, es lo menos que puedo hacer
A ésa altura de la noche, sólo éramos el cantinero y nosotros dos. Ya tenía toda planeada mi dulce victoria, así que le pedí que me dejara reventar para darme alguna ventaja. Metí dos bolas apenas abrí, y no paré, una tras otra; sólo dejé la ocho, la cereza del postre. Él estaba boquiabierto, no entendía nada, le dejé un solo tiro que claro, no pudo aprovechar. Mientras pitaba una seca, le dije que vaya pelando los billetes y, segundos después, metí la negra de triple carambola.
-
¡Ah,
pero como me estafaste! No, en esta gente no se puede confiar nunca…
-
Yo
no estafé a nadie. Pagáme la apuesta.
-
Que
te voy a pagar si me engañaste fingiendo que no sabías jugar. Agredecé que te
pagué por tu laburo… Y no te aparezcas más por acá.
-
Yo
me aparezco por dónde quiero –le dije mientras le ponía el cogote contra la
mesa–. Y si no me pagás, te haga comer todo el sintético y te meto por el orto todas las bolas que te
quedaron en la mesa.
-
¡Epa
epa, no quiero quilombos por acá! –dijo el cantinero mientras cargaba un 22–.
Te vas cagando por dónde viniste,
matoncito.
Esa Bro! Excelente! Apurame la parte 2! :D
ResponderEliminargracias! ya sale...
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