PARTE II
Si usted se encuentra por primera vez en el blog, puede leer este capítulo en cualquier orden sin que se altere el sentido general de su comprensión.
Se les da trabajo, se les paga bien, pero así y todo siempre terminan por hacerte algún mal. O no terminan a tiempo, o te caen a cualquier hora, o no te caen, o, en el peor de los casos, te pasa lo que me paso a mí anoche.
Uno
se esmera en ser amigable y tratar de
igual a igual a esta gente, pero es al vicio. Le das la mano y se agarran del
codo, no se puede confiar.
Me
refiero al personaje que vino a hacer el estucado el finde, ¿te acordás? ¿Cómo
que el veterano pintón? ¡Qué sé yo! Bueno, sí, el mismo, el que terminó ayer a
la tarde. Resulta que me lo encontré anoche en el bar. Sí, ya sé, qué hago
entre esos borrachos, pero bueno, me gusta hacer un par de partidas al pool,
cosas de hombres. No, no es que sea machista, esperá, déjame contarte. Ya que
siempre los defendés, quiero que sepas la clase de gente que son estos tipos.
Lo
invité a jugar un partido. Me aceptó por compromiso, eso parecía, y eso que le
dije que si me ganaba un juego le pagaba el doble de lo que le di por su
trabajo. Bueno hija, ¿te vas preocupar por la plata? Ah, no, claro, te preocupas
de que me meta a apostar en el boliche del pueblo, sí, tenés razón. Que le vas hacer, ya está, jugamos un juego y
le gane con baile. Ya sé que no te importa un partido de pool, pero dejáme
continuar, así te puedo explicar. Me dio pena, así que le di revancha, parecía
mejorar, estuvo peleado, pero le gané de nuevo. Ahora tenía rival, y para colmo
él me halagaba, qué caradura. Bueno en el tercer juego me ganó sólo en dos
movidas, no me dejó meter una sola bola, ¿entendés? ¿Cómo que no? Hijita, me
había estado engañando, era experto jugador. ¿Cómo que paranoico? No, en este
juego no hay tanto de suerte…claro, qué vas a saber vos. No es que me la agarre
con vos, dejáme terminar.
Le
dije que me había estafado, que no le iba a pagar. Sí, ya sé, le tendría que
haber pagado para evitar problemas. ¿Podes creer que me quiso encarar y golpear
contra la mesa? Sí, eso mismo es, más que un violento, yo diría un negro de
mierda… ¿cómo que no?, son todos iguales. ¿Qué hice? Obviamente lo esquivé y lo
contuve. Decí que vino el cantinero y sacó el revólver para terminar con todo,
sino, no sé qué le habría pasado a ése.
No hay comentarios:
Publicar un comentario