domingo, 6 de septiembre de 2015

Tostado de jamón y queso




Yo pensaba que solo los mormones o los testigos de Jehová eran los más rompe bolas a la hora de convencerte de que Dios existe y de que te unas a su credo. Para mi sorpresa, parece que existen otros credos que están más de moda, en donde las personas no te tocan el timbre al mejor estilo predicador (en tales casos se puede no atender), pero sí aprovechan  de cualquier conversación de café para imponerte su filosofía de vida.
Así me pasó en una tarde de domingo y fútbol. Tarde de superclásico. Yo estaba en un bar con mi cerveza esperando a que empiece el partido. No estaba repleto, pero las sillas y mesas estaban casi todas ocupadas, lo que me llamó la atención ya que ahora todo el mundo puede ver el fútbol en su casa.
Ni bien comenzado el partido, se me acercó un pibe preguntando si se podía sentar a compartir la mesa. Asentí con la cabeza.
No me fijo mucho en las personas, pero este flaco me llamó la atención por su  apariencia medio hippie. Digo medio porque tenía rastas y ropa suelta, pero no se lo veía  sucio ni desprolijo como los hippies de mi época; este estaba como demasiado arreglado para ser uno con todas las letras.
Pasaba el primer tiempo, cero a cero como en los últimos tantos superclásicos. Por suerte, el flaco no hacía ningún comentario innecesario para forzar una conversación.
Por fin, en el entretiempo, llegó mi tostado de jamón y queso. Un afano, veinte pesos por una paleta que ni se acercaba en lo más remoto al peor jamón. Nada de mayonesa, nada de queso, y la lluvia de papas era más bien el resto triturado del fondo de un paquete de vaya a saber cuándo. No me llenaría ni con diez.
­­— Como puede ser que me traigan estos triangulitos de miga por veinte mangos. Me voy a morir de hambre ¡Mataría ahora mismo por un choripan! – dije en voz alta.
     Bueno, en cierta forma ya mató por ese jamón, ¿no? – me dijo el hippie.
     ¿Cómo? – le pregunté.
     Claro, en cierta forma, usted está alimentando la industria del asesinato y maltrato de animales.
Decía esas afirmaciones con un tono de seguridad que daba bronca.
     Antes que nada, ojalá fuera jamón. Esto ni siquiera asciende a paleta. Y yo no alimento a nadie salvo a mí mismo.
     Hay otras formas de nutrirse…
     Ah, ya me la venía venir… ¿Sos vegetariano?
     No, en realidad soy vegano.
     Ah, ¿y eso con qué se come? – apenas terminé mi pregunta, me di cuenta de que fue mi gran error. Debí haber comentado algo así como sí, che, la verdad tenés razón. Pero a veces uno no puede con su genio y se enrosca en cosas que ni valen la pena, como cuando te ponés a discutir con el naranjita por lo que pretende cobrarte, o le reclamás a los chinos del Super porque siempre te dan el vuelto en caramelos inmasticables...
     Los vegetarianos no comen carne; los veganos no comemos ningún alimento de origen animal: ni huevos, ni lácteos, ni siquiera miel...  –explicó él.
     Pero desde siempre el hombre ha comido de todo, como los chanchos. Mierda, somos iguales que los chanchos. Pensar que los judíos no comen cerdo, ¿será porque estos animales también se alimentan de carne, como nosotros, y los judíos solo comen carne de animales vegetarianos? Es decir, un judío podría comerte; en cambio a mí, no – dije casi riéndome.
  El flaco se detuvo en una pausa, como buscando nuevamente esa seguridad con que había soltado sus verdades anteriores.
     ¡Claro, somos de naturaleza omnívora! -exclamó de repente-. No recuerdo los motivos de los judíos para no comer cerdo, aunque ahora que lo pienso,  su razonamiento tiene cierta lógica.
     Sí, esa era la palabra, omnívoros –reafirmé.
-          — No quisiera que me mal interprete, no estoy en contra de que la gente coma carne, no soy absolutista. En definitiva, todos los productos que consumimos tienen cierto maltrato, sean de origen animal o vegetal. Mi problema no es con el que caza o pesca un animal y se lo come, pero sí me parece un flagelo mundial el tema de la industria alimenticia. No solo por la violación de los derechos de la tierra y de los animales, sino también por el hecho de esclavizarnos bajo una forma de alimentación que va en desmedro de nuestra salud. Una alimentación que desnutre, intoxica, enferma. Y claro está, somos lo que comemos.
     Entiendo, entonces, ¿por qué elegiste no comer carne? –pregunté mientras masticaba una ínfima tajada de animal muerto que se atoraba entre mis muelas.
     En mi caso, es más una cuestión filosófica moral. Si puedo estar perfectamente nutrido sin matar a un animal, entonces, ¿por qué habría de hacerlo? Si bien no juzgo a los que se alimentan de animales en forma natural, considero al veganismo como uno de los pilares  para una posible evolución del ser humano. Existen muchas otras razones para evitar las carnes. Desde la macrobiótica, podría decirse que…
     Interesante –dije interrumpiéndolo-. Planteas volver a alimentarnos de una forma natural y orgánica, como hace mil años, pero también le sumás esa moral de lo vegetariano o vegano, o como se llame, que va en contra de la naturaleza omnívora del hombre desde que es hombre…
     …Pero es que hay otras razones, parece que los humanos tenemos los intestinos muy parecidos al de los herbívoros y por eso…
     …Aparte – quería cortarlo porque parecía no  aflojar en su predicación-, los alimentos vegetarianos son carísimos, inaccesible a los pobres.
     Es cierto, pero si todos demandamos esos alimentos, el precio va ir bajando con el tiempo y…
     ¡Pará! – era imposible frenarlo, tenía que buscar otra manera -, que ya está terminando el entretiempo.
     Claro, cuando ya no sabe qué mas decir – dijo en forma arrogante.
     Escucháme una cosa: si somos lo que comemos, dejá de comer boludeces.
     ¡Pero señor…!
     ¡Ssh! Ya empezó el segundo tiempo.

2 comentarios:

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  2. Pobre persona el que escribió esto... Se nota que no tiene idea de lo que habla...
    Su excusa para explotar animales es "somos omnivoros". Omnivoro, si tan sólo buscaras una definición, aprenderías que quiere decir que "puede" comer de todo, y no que "deba" o sea necesario. Por lo tanto, decir que comés carne porque sos omnívoro es mentira. Comés carne sólo porque te gusta hacerlo o porque estás acostumbrado. Estas dos casi siempre van acompañadas a que no tenés una puta idea en la cocina y sin tus recetas tradicionales especistas no podrías ni hacerte una tortilla, ni una milanesa, ni nada. Después dice que los alimentos vegetarianos son más caros... WTF?? A dónde mierda?? En Marte?? Sabes que las plantas crecen de la tierra y lo único que te cuesta es agua, no? A lo sumo, podés decir que se manejan más o menos los mismos precios, pero nunca que es más caro. Por último la remata con "somos lo que comemos, dejá de comer boludeces"... Y vos que sos, que comes cadáveres? Pensas que sos mejor que alguien que come verduras frescas? JA!

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