Yo pensaba que solo los mormones o
los testigos de Jehová eran los más rompe bolas a la hora de convencerte de que
Dios existe y de que te unas a su credo. Para mi sorpresa, parece que existen
otros credos que están más de moda, en donde las personas no te tocan el timbre
al mejor estilo predicador (en tales casos se puede no atender), pero sí aprovechan
de cualquier conversación de café para
imponerte su filosofía de vida.
Así me pasó en una tarde de domingo y
fútbol. Tarde de superclásico. Yo estaba en un bar con mi cerveza esperando a que
empiece el partido. No estaba repleto, pero las sillas y mesas estaban casi
todas ocupadas, lo que me llamó la atención ya que ahora todo el mundo puede
ver el fútbol en su casa.
Ni bien comenzado el partido, se me
acercó un pibe preguntando si se podía sentar a compartir la mesa. Asentí con
la cabeza.
No me fijo mucho en las personas, pero
este flaco me llamó la atención por su
apariencia medio hippie. Digo medio porque tenía rastas y ropa suelta,
pero no se lo veía sucio ni desprolijo
como los hippies de mi época; este estaba como demasiado arreglado para ser uno con todas las letras.
Pasaba el primer tiempo, cero a cero
como en los últimos tantos superclásicos. Por suerte, el flaco no hacía ningún
comentario innecesario para forzar una conversación.
Por fin, en el entretiempo, llegó mi
tostado de jamón y queso. Un afano, veinte pesos por una paleta que ni se
acercaba en lo más remoto al peor jamón. Nada de mayonesa, nada de queso, y la
lluvia de papas era más bien el resto triturado del fondo de un paquete de vaya
a saber cuándo. No me llenaría ni con diez.
— Como
puede ser que me traigan estos triangulitos de miga por veinte mangos. Me voy a
morir de hambre ¡Mataría ahora mismo por un choripan! – dije en voz alta.
—
Bueno, en cierta forma ya mató por ese jamón, ¿no? – me
dijo el hippie.
—
¿Cómo? – le pregunté.
—
Claro, en cierta forma, usted está alimentando la
industria del asesinato y maltrato de animales.
Decía esas
afirmaciones con un tono de seguridad que daba bronca.
—
Antes que nada, ojalá fuera jamón. Esto ni siquiera
asciende a paleta. Y yo no alimento a nadie salvo a mí mismo.
—
Hay otras formas de nutrirse…
—
Ah, ya me la venía venir… ¿Sos vegetariano?
—
No, en realidad soy vegano.
—
Ah, ¿y eso con qué se come? – apenas terminé mi
pregunta, me di cuenta de que fue mi gran error. Debí haber comentado algo así
como sí, che, la verdad tenés razón.
Pero a veces uno no puede con su genio y se enrosca en cosas que ni valen la pena,
como cuando te ponés a discutir con el naranjita por lo que pretende cobrarte,
o le reclamás a los chinos del Super porque siempre te dan el vuelto en
caramelos inmasticables...
—
Los vegetarianos no comen carne; los veganos no comemos
ningún alimento de origen animal: ni huevos, ni lácteos, ni siquiera miel... –explicó él.
—
Pero desde siempre el hombre ha comido de todo, como
los chanchos. Mierda, somos iguales que los chanchos. Pensar que los judíos no
comen cerdo, ¿será porque estos animales también se alimentan de carne, como
nosotros, y los judíos solo comen carne de animales vegetarianos? Es decir, un
judío podría comerte; en cambio a mí, no – dije casi riéndome.
El flaco se
detuvo en una pausa, como buscando nuevamente esa seguridad con que había
soltado sus verdades anteriores.
—
¡Claro, somos de naturaleza omnívora! -exclamó de
repente-. No recuerdo los motivos de los judíos para no comer cerdo, aunque
ahora que lo pienso, su razonamiento
tiene cierta lógica.
—
Sí, esa era la palabra, omnívoros –reafirmé.
-
— No quisiera que me mal interprete, no estoy en
contra de que la gente coma carne, no soy absolutista. En definitiva, todos los
productos que consumimos tienen cierto maltrato, sean de origen animal o
vegetal. Mi problema no es con el que caza o pesca un animal y se lo come, pero
sí me parece un flagelo mundial el tema de la industria alimenticia. No solo
por la violación de los derechos de la tierra y de los animales, sino también
por el hecho de esclavizarnos bajo una forma de alimentación que va en desmedro
de nuestra salud. Una alimentación que desnutre, intoxica, enferma. Y claro
está, somos lo que comemos.
—
Entiendo, entonces, ¿por qué elegiste no comer carne?
–pregunté mientras masticaba una ínfima tajada de animal muerto que se atoraba
entre mis muelas.
—
En mi caso, es más una cuestión filosófica moral. Si puedo estar perfectamente nutrido sin matar a
un animal, entonces, ¿por qué habría de hacerlo? Si bien no juzgo a los que se
alimentan de animales en forma natural, considero al veganismo como uno de los
pilares para una posible evolución del
ser humano. Existen muchas otras razones para evitar las carnes. Desde la
macrobiótica, podría decirse que…
—
Interesante –dije interrumpiéndolo-.
Planteas volver a alimentarnos de una forma natural y orgánica, como hace mil
años, pero también le sumás esa moral de lo vegetariano o vegano, o como se
llame, que va en contra de la naturaleza
omnívora del hombre desde que es hombre…
—
…Pero es que hay otras razones, parece que los humanos
tenemos los intestinos muy parecidos al de los herbívoros y por eso…
—
…Aparte – quería cortarlo porque parecía no aflojar en su predicación-, los alimentos
vegetarianos son carísimos, inaccesible a los pobres.
—
Es cierto, pero si todos demandamos esos alimentos, el
precio va ir bajando con el tiempo y…
—
¡Pará! – era imposible frenarlo, tenía que buscar otra
manera -, que ya está terminando el entretiempo.
—
Claro, cuando ya no sabe qué mas decir – dijo en forma
arrogante.
—
Escucháme una cosa: si somos lo que comemos, dejá
de comer boludeces.
—
¡Pero señor…!
—
¡Ssh! Ya empezó el segundo tiempo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPobre persona el que escribió esto... Se nota que no tiene idea de lo que habla...
ResponderEliminarSu excusa para explotar animales es "somos omnivoros". Omnivoro, si tan sólo buscaras una definición, aprenderías que quiere decir que "puede" comer de todo, y no que "deba" o sea necesario. Por lo tanto, decir que comés carne porque sos omnívoro es mentira. Comés carne sólo porque te gusta hacerlo o porque estás acostumbrado. Estas dos casi siempre van acompañadas a que no tenés una puta idea en la cocina y sin tus recetas tradicionales especistas no podrías ni hacerte una tortilla, ni una milanesa, ni nada. Después dice que los alimentos vegetarianos son más caros... WTF?? A dónde mierda?? En Marte?? Sabes que las plantas crecen de la tierra y lo único que te cuesta es agua, no? A lo sumo, podés decir que se manejan más o menos los mismos precios, pero nunca que es más caro. Por último la remata con "somos lo que comemos, dejá de comer boludeces"... Y vos que sos, que comes cadáveres? Pensas que sos mejor que alguien que come verduras frescas? JA!